PARA LOS DÍAS DESORDENADOS


Uno de esos días que te levantas y ya sabes que no va a ser un día de rutinas. Yo cuento con una ayuda, una ayuda infinitamente útil, mi marido, peeero, a veces por motivos de trabajo no puede estar ahí siempre. Así que esos días tengo que levantarme y decir, allá vamos!! sonrisa puesta y al ataque...
Al trabajar a turno partido, el mediodía, que es el que tengo libre, es para mí el más complicado de todos, salir a las 14:00 de trabajar, ir a casa, comer, recoger, hacer la merienda del peque, ir a la escuela a por él, vuelta a casa, darle de merendar y según termino, preparar mi merienda para la tarde y marcharme a trabajar.
Cómo hago para que me salga todo bien, sin desquiciarme, sin perder los nervios a la mínima...
1. El día anterior muy importante dejar la comida preparada.
2. Dejar todo recogido (cocina ordenada, baño ordenado), sobre todo, porque levantarte y sólo ver caos no es nada agradable para tus sentidos, y sólo se tiende a dejar más desorden.
3. Tener claro lo que tienes que hacer para no irte por los cerros de Úbeda, me refiero a que si comes viendo las noticias, está bien, pero come, no te quedes anonadada, por que se pierde muuucho tiempo, al igual que si ese tiempo de comida lo utilizas para ver tu teléfono, la agenda, etc. Todo tiene que ir rodado, una acción detrás de otra, sino, algo se quedará sin hacer por el camino.
4. Dejar todo lo de la comida recogido ya que después, con el peque, no vas a tener tiempo de recoger y ahí quedará para la noche, todo acumulado.
5. Tengo la suerte que el peque come muy muy bien y rapidito, pero oye, todos tenemos días malos, para esos días, la clave está en no atosigarle, que si no quiere, tu te pones a hacer tus cosas pendientes y de vez en cuando lo intentas otra vez, a mi me funciona casi siempre y al final termina comiéndoselo , sin lágrimas y sin perder tu valioso tiempo.

Llegan las 16:45 y toca marcharse a trabajar, un consejito, aprovecho cada vez que salgo sóla, sin niño ni todos sus bártulos, para acordarme si hay que tirar basura, así no se acumula.

El caso, es que ayer, no fue uno de esos días, no podía serlo porque cuando tiene que haber citas , suelo ponerlas al mediodía y antes de ir a buscar al peque al cole para realizarlas. Me tocaba casi por tema de fuerza mayor ir al fisio, pues llevaba más de una semana con un dolor de mandíbula impresionante, que en otra ocasión ya os contaré esa odisea, porque es digno de contar, como puedes sobrellevar un día (la vida no para) con un dolor muscular en la zona mandibular que es continúo y cada 10 minutos con latigazos.... horrible, pero también tengo mis truquillos.
El caso es que cuando se complica el día por citas añadidas, menos tiempo se tiene, pero hay que pensar con claridad, nada de aturullarse, para eso tengo a mis amigas. Como el fisio lo tenía al lado de casa de una, salí del fisio, me tomé un momento de relax con ella, me fui a buscar al peque y volví  a su casa, le hice la merienda, nos cogimos los bártulos y nos fuimos al pueblo a tomar unos cafecitos mientras le daba la merienda  a mi niño y de ahí al trabajo.
 Mira, fue desordenado, pero me dio tiempo a todo. Cuento que, por la tarde, que tengo menos trabajo en la oficina, mi marido vino a buscar al mini secretario enseguida, que no me dio tiempo a dejárselo en casa, mi marido feliz, porque durmió más de la cuenta. 
La tarde no estuvo mal, tuve trabajillo, entretenida.
Y para terminar, lo mejor del día fue la sesión de cardio training que me marqué con mi compañera de trabajo y de deporte, 45 minutos intensos, que me ayudaron a descansar toda la noche. Cuando llegué a casa a las 22:30 me di una duchita completa, me puse el pijama y ni cené, caí rendida. Mal lo de no cenar ehhh, no es algo que se deba hacer, pero cuando el sueño llama, a la cama!!

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